Empezó a perfeccionar el dibujo de la figura
humana. Estudió con El mono Cantilo y Alejandro
Puente; simultáneamente asistió a la Escuela
Panamericana de Arte y al Instituto de Bellas Artes
para hacer modelo vivo hasta que conoció a Roque
Pronestti.
Corría el año 1981. Se presentó
en el estudio de Roque Pronestti,
dibujante, pintor e ilustrador de publicidad. “Le
pedí que mirara mis dibujos y me enseñara
los que él sabía”. Pronestti era
un dibujante como pocos. Durante dos años estuve
como aprendiz. Lo miraba trabajar, copiaba sus dibujos,
preparaba sus materiales.
Durante esos años expuso sus dibujos en todos
los lugares que tenía oportunidad: la facultad
de Agronomía, la Rural y con el Grupo Trapalandra.
“Trapalandra es el nombre que se le da al cielo
de los caballos buenos”. Fueron los años
de dibujar caballos, gauchos y escenas del campo, mientras
seguía mi pasión por el fútbol
en mis blocs de hojas amarillentas”.
Hasta que llegó una gran oportunidad para Richard.
A través de Pronestti ingresó a trabajar
en la Agencia de publicidad Gowland, en la cual se desempeñó
hasta el año 1989. “Un día, una
empresa de una marca importante pidió un cuadro
para un regalo empresarial y Pronestti me dijo que vaya
y le muestre un cuadro de caballos que yo había
hecho.
Lo vendí por una suma increíble.”
“Esos años de trabajo con Roque Pronestti
marcaron un salto
importantísimo en mis dibujos y creo que no lo
hubiese logrado sin él.” |